Convertirse en un ratero de Tepito
le dio gran seguridad a Jaime Camil.Adriana Jiménez. Ciudad
de México
El actor
afirma que jamás en la vida se había sentido más seguro que
cuando dio vida a “El Bonny”, un ladrón del popular barrio bravo
que interpreto en el cortometraje Mariana made in Tepito
de Javier Zaragoza.
“Es que de verdad, la gente de Tepito es súper respetuosa pero
sobre todo te protegen mucho, una vez que ven que haces algo por
su barrio o en su barrio”, dice Jaime al referirse a la
experiencia que vivió hace unos días durante la filmación del
cortometraje.
“Yo la hice de un chavo trácala que lo ‘clavaron’ al estar
atracando un autobús. Y te puedo decir que la experiencia fue
fenomenal, sobre todo porque el corto se hizo con un presupuesto
de 30 mil pesos de modo que cuando grabamos las escenas, nadie
sabía; entonces, había un momento que estando caracterizado
tenía que correr entre los puestos porque me iban persiguiendo y
no sabes el alboroto que se armó porque a mi paso iba tirando
puestos y todo lo que estaba en mi camino, pero fue muy padre,
porque la gente lo entendió y me apoyaron y me protegieron
mucho, por eso digo que nunca me he sentido más seguro que
cuando estuve en Tepito”.
De hecho, Camil recuerda que otro de los momentos en los que
sintió “la buena vibra de esa gente, fue cuando estábamos
filmando una escena frente al altar que tienen de la Santa
Muerte; pues ahí es donde van todos los chavos trácalas y se
entregan a la Santa Muerte”.
Aunque aún no está confirmado, los planes de Zaragoza, para su
corto, “son estrenarlo en los festivales”, comentó Camil.
La historia
de Tepito está míticamente ligada al robo y al boxeo, pues de
ahí han surgido grandes campeones del mundo. Por ello, la
protagonista de Mariana made in Tepito, el corto de ficción de
Javier Zaragoza (Lola, de María Novaro) que pretende mostrar la
realidad del barrio bravo, es una boxeadora, así como en otro
corto independiente, el documental Diez rounds, se aborda el
boxeo femenil de a de veras. En las cintas hay otras
similitudes: mientras en ésta se narra la pelea de otra Mariana
(aspirante del primer campeonato nacional de peso gallo), quien,
además, lleva en la espalda unas alas tatuadas, en aquella el
mismo dibujo lo porta un joven ratero, interpretado por Jaime
Camil. Ambos cortos desmitifican la realidad.
Para contrarrestar el concepto, difundido por las televisoras,
de un Tepito desalmado, un grupo de cineastas se ha propuesto
realizar un cortometraje de ficción donde se retrata a fondo a
ese barrio: su cultura, violencia y problemas.
La cinta, que se terminó de rodar el pasado 11 de febrero en
pleno corazón de Tepito, se titula Mariana made in Tepito. Es
dirigida por Javier Zaragoza, conocido por sus actuaciones en
largometrajes como Lola, de María Novaro, y Un año perdido, de
Gerardo Laxa, entre otros, y varias telenovelas, la última se
titula La hija del jardinero.
Con este proyecto, narra Zaragoza, se intenta recuperar al cine
nacional, como el de Emilio El Indio Fernández y Alejandro
Galindo, en el que se reflejaba la realidad:
"El cine mexicano actual, desde el más comercial hasta el del
Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), no proyecta lo
que somos. No te identificas como persona, como ser social, en
lo que ves en la pantalla grande, tal vez por los parámetros del
comercio y todo eso."
Escribió el guión junto con Mario Puga, miembro de varias
agrupaciones culturales de Tepito. El texto obtuvo una mención
como uno de los mejores guiones en el Festival de Expresión en
Corto, en Guanajuato. Zaragoza cuenta que la idea surgió cuando
Puga le contó la historia de un chavo ratero que mataron en el
barrio y antes de morir se había tatuado unas alas en la
espalda.
También lo empujó a rodar la historia el asesinato, en esa zona,
de 25 jóvenes entre febrero y abril del año pasado:
"El artista se debe conectar con la realidad y su propuesta
artística debe ayudar a transformar los problemas. Entonces
empezamos a crear la historia. Conversé mucho con Mario y la
gente de ahí. Empecé a investigar el rollo psicoanalítico. En
Tepito se tiene que entender la criminalidad desde otro punto de
vista y la forma en que vive la gente. Tratamos de acercamos lo
más posible a esa realidad, sin sentimentalismos."
Intenta realizar un análisis de la situación de los jóvenes y
las mujeres de Tepito.
Una mujer que sufre
La protagonista del cortometraje, una mujer que vende películas
piratas y es boxeadora, se llama Mariana y es protagonizada por
Aleida Gallardo. Bony, interpretado por Jaime Camil, es un
muchacho con unas alas tatuadas en su espalda y muere por haber
cometido un robo.
Puga adelanta que mientras Mariana pelea, en forma de flashback
cuenta la historia. Es derrotada porque no está concentrada.
Pierde su trabajo y a su próximo novio.
"Es una chica que sufre mucho", añade.
Zaragoza destaca que el corto va más allá de la visión de las
televisoras: de la violencia, las mafias, los asesinatos, la
droga y el comercio. Desea mostrar a la gente de Tepito tal y
como es y se entiendan sus problemas.
El personaje principal, argumenta, es una mujer boxeadora porque
ha visto que en la pantalla grande sólo aparece la figura
femenina como prostituta, mamá o la esposa que atiende al varón.
Según él, la mujer no tiene una presencia en el cine, "nadie
habla de ellas o de los hijos que están solos".
Enseguida, Puga puntualiza:
"A la mujer se le ha visto primero como objeto sexual, después
como objeto mercantil y la protagonista quiere ser alguien en la
vida y de alguna forma la utilizan porque le dan por la pelea
una miseria, pero ella se la rifa."
Zaragoza trabaja el corto como una tragedia griega con realismo
mágico. Incluyó a un mago que anda en patines porque representa
la cultura de los chavos y al Fantasma, un muchacho del barrio
que anda por todos lados.
Además de los actores, participa la gente que ahí reside, lo
cual le da gusto al director.
La filmación se realizó con una cámara digital con un procesador
convertidor de 35 milímetros de Alemania. El equipo de rodaje lo
prestó el Centro Mexicano de Cine Independiente (CMCI).
Francisco Joel Mendoza, cuyo nombre artístico es Pedro Valmen y
director del CMCI, es el entrenador de Mariana, y sobre su papel
dice:
"Trato a la chava como una mercancía porque me puede llevar a
Las Vegas, puedo ser famoso. Es buenísima la historia."
A Raúl Héctor González, el mafioso en la cinta, le encantó su
papel de malo "porque en este país se oculta la injerencia de la
mafia. A esta nación lo sustentan los trabajadores migrantes y
los mafiosos. Es interesante".
El productor José Peguero decidió formar parte de esta cinta
porque le gustó la historia, y opina que en este trabajo se
puede rescatar al barrio de la mirada negativa en la cual se
encuentra. Está convencido de que se le ha abordado mal:
"Hemos tratado de buscar las series de imágenes que nos
reconcilien con Tepito", señala, y se le ha ocurrido hacer
talleres de guiones y de proyectos cinematográficos.